sábado, 3 de diciembre de 2011

El rugir de la historia nos impulsa #Evolution

Tenemos la capacidad y la posibilidad de luchar por ser quienes somos y lo que queremos. A lo largo de todos los tiempos han sido muchas las civilizaciones que de un modo u otro han intentado responder a infinitas oleadas de cuestiones. Interrogantes abiertos, o mejor dicho, vacíos. Vacíos de regios hechos, acontecimientos, sucesos, odiseas o proezas. Tan solo nos quedan las historias, los relatos afilados que lo dicen todo y nada a la vez. Mientras prevalecen y se acrecientan de un modo u otro cuestiones y respuestas que con el paso de los tiempos no dejan indiferente a nadie. Respuestas halladas tras concienzudas investigaciones por aquellos que no se limitaban con meras replicas estipuladas, y encadenadas por viles víboras en venenosos intereses.


Los intentos por comprender y dar sentido a la vida, su funcionamiento y en definitiva nuestra existencia nos han inquietado y atraído a la par. Estos sin embargo se han visto restringidos por quienes en cada época han tratado de sacar provecho de estas constantes preguntas y vacíos antecedentes. De sobra son conocidas relaciones inestablemente proporcionales como la de la metodología científica y la pseudociencia o religión, las teorías evolutivas y la fe religiosa o casos como el de Galileo Galilei con la inquisición. Su misión es fomentando creencias, supersticiones, prejuicios por medio del control sobre las poblaciones.
Desde la más remota antigüedad muchas han sido las preguntas como muchas han sido las consecuencias por el simple deseo de esclarecer la verdad o acercase a ella. La gran mayoría de las respuestas a estas preguntas han ido variando en vista a los avances en la materia. Quienes con sangre ajusticiaban defendiendo creencias provocando y adoctrinando con ignorancia extrema, aprovechando la incultura y el vacío existencial que mantenía a una población temerosa ávida de fe. Las respuestas eran tales como que “La vida es un don sobrenatural” u otras como “la vida es producto del azar” o tan actuales como que “un solo Dios, padre todopoderoso creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible” Podría citar mas pero no es el fin rememorar siglos de mentiras, absurdas respuestas, meras estupideces creídas que por un tiempo prevalecieron intactas asumiéndose como reales en una población que ignorando progresos veían como aquellos que incansablemente buscaban respuestas científicas eran perseguidos, excomulgados, interrogados mediante torturas, ejecutados sin ninguna piedad, quemados y no se cuantas inhumanidades mas.

Falseando, truncando y silenciando el pensamiento libre o simplemente el ser diferente la religión, ese invento humano de millones de personas engañadas por la historia y la tradición tan solo a tenido un propósito; enseñar a un grupo de personas a convertirse en adeptos y controlar a los demás. Religión que como la católica, esa que bajo la bandera del cristianismo es todo un símbolo de lujo, capitalismo, homofobia, machismo, pedofilia y falsa moral. Poseyendo innumerables riquezas para su propio provecho, conseguidas mediante la usurpación, dominación y opresión de los pueblos. Sobreviviendo con una riqueza inmensa y no en lo espiritual sino en acumulación de capital.

Las tiranías podrán alcanzar el poder intentando tapar así cualquier signo de progreso que la humanidad muestre. Siento daros una mala noticia, el cambio que esperamos no lo traerá ese Dios descendiendo del cielo ni aquellos que en su nombre han sido capaces de hacer las mayores aberraciones en la historia de la humanidad sino que el cambio esta en nosotrxs en cada persona. Fomentemos el respeto como única base, estamos en este mundo para dejar huella. Pisemos con fuerza, no destruyendo, sino cogiendo impulso para el siguiente paso. O te formas y te cultivas a diario o te moldearan a su forma. El camino es un fin en si mismo. ¡Revoluciona!  

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo con el hartazgo que produce el echo de la manipulación en pos de un mundo uniforme y sectario

    ResponderEliminar