sábado, 21 de enero de 2012

Rumores revolucionarios: Descodificando la indiferencia

Rodeados por diversas injusticias muchas veces en nuestro intento de reivindicar y luchar contra ellas nos estrellamos una y otra vez con un enemigo tristemente esperado, real, visible, y pesado muy pesado. Este enemigo fue descrito por Martin Luther King con "los buenos": 
"Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos."


Lejos de llevarle la contraria esta sociedad desde siempre a hurgado en los limites de la conciencia humana. Sin saber cuales son, las observaciones nos hacen creer que la frontera se rompe cuando nuestra falsa comodidad se desequilibra. Y es que cada cual tiene un sentido del equilibrio muy peculiar. 

Rumores revolucionarios advierten que esta sociedad tiene una mentalidad instaurada que tan solo se descodifica cuando el agua nos llega al cuello. Muy de acuerdo con esto nos preguntamos el porqué de esta situación de persistente pasividad que genera una aparente pausa social. Podemos alegar desde indiferencia, pasividad, apatía, conformismo, resignación hasta sumisión, pasando por muchas otras, pero tan solo prevalecen los porqués. Sabemos que mueve al inconformismo pero ¿que mueve a la indiferencia o al conformismo? ¿Son sentimientos, miedos, valores o falta de ellos? ¿Cual es el trasfondo? El sistema nos asegura un falso bienestar que lejos de cuestionar es más sencillo aceptar. Se crean artículos de primera necesidad como el televisor o símiles materialismos que vamos consumiendo a lo largo de la vida, nos van individualizando, separando e instaurando ideales y pensamiento. El pensamiento manual, la educación, las tradiciones y prejuicios, estamos condicionadxs pero ¿que nos impide o aleja de ser, hacer o alcanzar? En ti esta la respuesta, un único espíritu. ¿Por qué no un nuevo Che un Gandhi una Mary Wollstonecraft, Jane Addams o Martin Luther King? 

Acomodarse a los bandazos que nos llueven desde arriba, el querer y no poder de unos que luchas mientras otros ven, es lo que nos hace permanecer repitiendo cíclicamente los mismos síntomas. No ver más allá de un limite hace que nos estrellemos una y otra vez contra nuestras posibilidades. Si eres capaz de pensar libremente, habla, pues el silencio solo serviría para fomentar la indiferencia moral del mundo. 




En este mundo necesitamos personas libres para trasformaciones reales. Seguimos adelante.



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