miércoles, 1 de agosto de 2012

“Tengo un dolor aquí... En la memoria histórica colectiva"

Recuerden los tiempos, sus gentes, pero cuiden con las pisadas, esas cual estandarte llenan de majadero orgullo cualquier enciclopedia nacional. La memoria oficial hace ya mucho que domestico el recuerdo generacional a base de cronologías cuadradas y en el fondo livianas que embelesan en su propia gloria. 

  "Salvajes" llamaron a los inofensivos indígenas. "¡Salvajes!" nombraban como expresión a quienes descalzos caminaban y con arcos cazaban. Bestias, indios, criaturas inferiores tal como animales decían y decían los clarividentes conquistadores de los pueblos que mucho antes de ser "descubiertos" y "culturizados" llevaban siglos tejiendo su propia historia. ¿No fue el salvajismo acaso aplicado por los propios conquistadores, quienes sometían y esclavizaban localidades enteras?
Sin embargo, los "salvajes" ayer y hoy continúan en la imaginación colectiva como aquellos irracionales, desnudos y carnívoros. Y el honor del imperio que gobernó más de medio mundo, en el que no se ponía el sol, continua siendo motivo de júbilo y de anhelo ("que tiempos aquellos") pese a lo que indudablemente significaron "aquellos tiempos"; el origen del esclavismo, los abusos, violaciones, el genocidio de culturas, las desigualdades e injusticias... Mucho tiempo ha pasado sí, pero el ideario oficioso se mantiene. "Nosotros" "los civilizadores" y "los otros" "los salvajes" ha sido y es una manera de simplificar y deshumanizar a millones de personas. Una afilada forma de eximirnos de todo remordimiento o culpa que podamos acarrear con el paso de los años en la memoria histórica colectiva. 

Cuiden la memoria del ayer y el pensamiento del hoy pues con ello marchamos y de ello formamos parte.

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