jueves, 20 de septiembre de 2012

Ni asesinas, ni paridoras; Mujeres con sus derechos y nada menos

En el Oriente Antiguo (a.C.) la perdida del embrión provocada deliberadamente, es decir, el aborto voluntario estaba considerado como un delito tan grave que la pena buscaba la máxima denigración de la mujer. La ley protegía al embrión a causa del origen divino de la vida. Y a la mujer "que la empalen y no la entierren" lo que suponía que al dejar el cuerpo en sepulto y 'el espíritu de la difunta condenado a vagar por la tierra en forma de espectro causando desgracias y enfermedades' aun más tuviese un efecto social disuasivo sobre todo evitando la perdida de futuros miembros. Tachada de indigna ante la sociedad la exponían en lo que le quedase de vida al rechazo del resto de la comunidad ya de por sí supersticiosa.
Los hombres desde siempre no sólo se han planteado la legalidad o no del aborto sino que también las sanciones que ello conllevaba. Quienes siguen concibiendo a las mujeres únicamente como paridoras (porque en el fondo esa es la mentalidad conservadora que el Partido Popular quiere rescatar, la cual en realidad siempre ha estado ahí) sienten el deseo de negar la libertad y de controlar el cuerpo de las mujeres, lo que constituye la máxima expresión del poder patriarcal.
La gran lucha de las mujeres sigue estando, como hace décadas, por conquistar el derecho a decidir sobre sí misma, sobre su vida y su cuerpo. Por un Aborto libre, seguro y gratuito.
Del coraje y determinación de las mujeres del ayer y del hoy mana el aliento para reaccionar frente a la violencia encaminada a controlar la sexualidad de la mujer. Reivindiquemos: ni origen divino, ni entierro, ni sepulto, ni indignas, ni paridoras; sólo Mujeres con sus derechos. #DecidirNosHaceLibres #28s Día Internacional de Lucha por la Despenalización del Aborto.

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