jueves, 25 de octubre de 2012

¿Igualdad? Ellas también lo creyeron

Cuando en Estrasburgo a finales de la Edad Media el adulterio era castigado como un crimen. Las personas culpables debían de morir ahogadas dentro de una caja lastrada que se introducía en el rió. Cuando los curiosos turistas dan un paseo por el Pont des Corbeaux les cuentan que es el puente de los "suplicios", y les explican que a pesar de que el adulterio estaba penado tanto para hombres como para mujeres las únicas que pagaron con su vida fueron ellas.
No es cosa de otros mundos o países, en España hasta 1978 no se elimino el delito de adulterio que actuaba como una más de las discriminaciones "legales" para las mujeres. Estoy segura que muchxs no cuestionaran la desigualdad que imperaba en el pasado y la que arrastramos a lo largo de toda la historia de la humanidad ¿pero? ¿qué es de la famosa igualdad actual? esta igualdad que como sociedad muchas personas  proclaman a los cuatro vientos... ¿Es esto real? Mi humilde opinión es que no, y lo triste es que no es sólo mi opinión y la de alguna descarriada más. Si vemos y analizamos la ultima encuesta de estructura salarial del Instituto Nacional de Estadística emitido en 2010 (porque ya sabemos con la rapidez que se emiten estas cosas... Imagínense los datos actuales, estas brechas aun habrá aumentado más). Descubro que  
"en media, la ganancia de los hombres (25.479,74 euros) fue mayor que la de las mujeres (19.735.22).  Así, si tenemos en cuenta la definición comunitaria del indicador estructural “Brecha salarial entre mujeres y hombres”2, que utiliza la ganancia ordinaria por hora trabajada como base de la comparación, la diferencia se situó en el 15,3%. Cabe destacar que el número de mujeres que ganaron menos de 14.000 euros fue mayor que el número de varones. A partir de esta cifra, el número de mujeres que percibió cada nivel salarial siempre fue inferior al de hombres con ese mismo salario."

Se podría profundizar mucho más en el tema y analizar detenidamente esta encuesta y su aportación en la vida cotidiana, pero lo importante que creo que hay que extraer no son los datos, es el ser conscientes de la realidad que tenemos por igualdad. 

Sin consciencia no hay cambio. Reconozcamos que estamos y hemos estado siempre muy lejos de que la igualdad de trato, oportunidades y de condiciones sean hechos reales y no meros espejismos que se recogen en leyes y leyendas urbanas. Cierto avance se ha logrado, el problema actual es que se cree en este espejismo de igualdad mientras impera la discriminación y así nada varia. Queda mucho por hacer y todo comienza por la consciencia, la más importante arma que la sociedad puede custodiar.

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