martes, 6 de noviembre de 2012

Ahora yo tengo la palabra

Poesía de Mariana Yonüsg Blanco.

Ahora yo tengo la palabra
y descubro que la palabra es buena
oigo mi voz
resuena
choca contra los cuerpos sólidos y fríos
pero se filtra en los intersticios posibles
y despierta miradas
que interrogan o niegan
afirman o desdeñan
pero escuchan.
Oigo mi eco sonoro
y grito a veces por el simple placer de oírme
o para decapitar pedestales.
Mi voz despierta la vida
e inventa un lenguaje agridulce
para nombrar los seres, las cosas, los hechos.
Cargada de magia está mi palabra.
Suelto la palabra para pulir espejos, reflejarme en ellos
e interrogarlos en busca de mí misma.
¿Quien fuí
quien soy
quien puedo ser?
¿Dónde enmudecí, cuándo y por qué?
Desde el sonido de mi voz hasta el silencio
voy en busca de las mordazas
para encender hogueras.
Interrogo
¿dónde están las diosas lunares
las parteras
las brujas
las amazonas?
Me perdí en esos términos genéricos
que olvidaron mi género
me perdí cuando hablé por su boca
me perdí cuando su palabra fué mi voz
me perdí cuando en alguna derrota
me condenaron al silencio y la negación.
Todos ensordecieron a mi voz
aguda, metálica
de palabras dulces que llamaron tontas
de voces furiosas que llamaron histéricas
y desoyeron mis razones
y ya no importaba nombrarme
ni nada de lo que por mí era nombrado.
Del susurro al grito
voy recobrando la palabra
voy contando mi historia
sin la voz del patriarca
voy limpiándome la piel de los calificativos
con los que me confiscaron la palabra
bruja, puta, loca, pecadora.
Aún no lo he dicho todo, pero lo haré
porque ahora yo tengo la palabra.


Nicaragua, 1987

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