sábado, 24 de noviembre de 2012

Rehenes de la esperanza

No alcanzare el mundo de mis sueños, es más, puede que ni me acerque lo más mínimo jamas. Parece pernicioso afirmar tan tajantemente que el mundo ni es mi sueño, ni mis sueños son para este mundo. Pero he llegado a la conclusión de que no es necesario alcanzar ese mundo, lo que si es realmente necesario es luchar porque sea posible, pero en verdad el resultado final a mi no me importa. 
Las utopías, los sueños, el mundo, son tan solo conceptos cargados de significantes, nunca encontraremos todo cuanto buscamos pero si no lo buscaríamos no merecería la pena perderse. ¿Y qué hay tan bello y desdichado que perderse queriendo encontrarse? 
Sólo la fatiga del camino nos acompaña, en la aventura diaria; polvo, desgaste, afonía... van formando historias, experiencias ¿qué seriamos sin ellas? 
Tal vez no alcancemos ese mundo, ¿y qué más da? también hubiésemos podido quedarnos en el punto de partida.

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