jueves, 27 de diciembre de 2012

Presión social

El ser humano está condenado a vivir en sociedad. Nuestra naturaleza es social. Vivimos en sociedad, necesitamos de los demás, nos relacionamos con ellos y quizás el mayor miedo que pesa sobre nosotrxs sea el miedo a la soledad. No somos tan durxs como creemos. 
Cuando se es consciente de que se lleva un opinión que es contraria a la mayoría, aunque se crea en ella con uñas y dientes, no es nada fácil exponerla. Exige mucha fuerza mental, seguridad en una misma, valentía. Porque pensar diferente es correr el riesgo de quedarse solx, apartadx. Por eso al final hay quien termina por ceder a la presión de la mayoría. Otros pagan las consecuencias de su "rebeldía" hablando claro; de su falta de sumisión. 
Porque en el fondo (y como veis no estoy diciendo nada nuevo) cuando alguien defiende una idea, pensamiento, opinión, diferente, nueva, innovadora, con que no sea convencional, con lo primero que hay que contar es con que los demás, esa mayoría a la que me refiero, se echarán encima. Puede que encuentre apoyo aislado, pero sufrirá lo que se llama la presión del grupo, la presión social. Sufrirá desprecio, burla, marginación. Y sentirá esa incomprensión en mayor o menor medida siempre dependiendo de la capacidad de inconformismo o conformismo, dependencia o independencia social, importancia del tema, etc.
Otras consecuencias ha tenido a lo largo de la historia de la humanidad; Galileo fue ahorcado ¿y por ello la Tierra dejo de girar alrededor del Sol? Olimpia de Gouges fue guillotinada ¿acaso por ello no debían las mujeres tener el mismo derecho que los hombres?, Miguel Serveto fue quemado ¿dejo la sangre de circular por nuestro cuerpo? Hipatia fue lapidada, otrxs fusiladxs, asesinadxs, desterradxs... 
En estos casos les arrebataron la vida, sí, pero lo que nadie les pudo quitar en su momento es la seguridad y la convicción de estar dispuestos a no ceder a la presión. No hace falta revivir la trascendencia de estos casos para saber que continuamente nos enfrentamos a la presión grupal. Hasta en la más insignificante tontería ¿tú no?
Se tenga o no la razón, se entre o no en la historia, lo primero que hay que estar dispuestx y saber que lo seguro es; correr el riesgo a quedarse solo. (Correr el riesgo no significa que suceda).
Adaptarse, conformarse, ceder a la presión no es ni bueno, ni malo, ni mejor, ni peor, no lo pienso juzgar, no quisiese que ese fuese el mensaje que manifiesto. En cambio siempre diré que ese acto de valentía al enfrentar esa presión social depende de las necesidades, la seguridad y motivaciones, entre otra tantas cosas de cada persona. Pero lo que es seguro es que todo cambio verdadero proviene de quien no se conforma con lo establecido.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Quijotadas de ultravientos

Llego el día en que la luna más brilla, su imagen se desprende, los trazos ya no duelen. Ella siente que la oscuridad no es un castigo, que la luz que trasmite ilumina porque brilla en su interior. Descubre que la oscuridad de sus noches también es parte de ella. Puede haber noche sin luna, oscuridad sin noche y luna en el día, pero no luna sin luz ni oscuridad. Y es así como me situó como luna, siempre presente, siempre en la órbita buscando en los días y las noches su luz y oscuridad para ser quien soy en realidad. Da igual luna llena, menguante o creciente lo importante es aceptar el temor de ser la oscuridad y la luz, la sabiduría y la ignorancia, lo alternativo y lo igual, del absorber y del desinterés... Me encuentro aprendiendo a mirar los momentos cobardes, las horas de hastío, la muertes de la tarde, los miedos al frió, las brasas de los sentimientos, el amanecer de los días, el mundo que llevo dentro. Me da miedo el pensarlo y miedo el no hacerlo, miedo a volver a ignorarlo y miedo a saberlo. Pero se trata de esto. Una vez más tan sólo son miedos, miedos que ya están venciendo los conscientes pensamientos.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Actualidad

Hay miedo en la voz retenida del que queriendo no puede
impaciencia en la afonía de la que grita libertades por cada esquina
mentiras en balcones que esconden utopías
y bocas ocultas llenas de codicia.

Que complejo se vuelve todo cuando se trata de ser y no de estar; Miedos, esperanzas, desilusiones, ganas, intereses, frustraciones, enfados... Llámalo si prefieres vida
Las palabras que más fuerza tienen son aquellas que te hacen sentir. 
Piensa en ello. 
Arriesga.