miércoles, 22 de enero de 2014

¿Odio?

Odio con todas mis fuerzas estas últimas rutinas que planean mi vida y en general;

Odio los horarios establecidos
del día, de la semana, del mes.

Odio infinitamente ir donde se me espera,
no poder hacer planes impulsivamente,
no cambiar hoy por completo el día,
no poder fugarme del mundo
y esconderme en el mío.

Odio saber al despertar
que es lo que me toca hacer,
al igual que ayer.

Odio no verme capaz
de tomarme la libertad
de soñar por el día,
escribir por la noche,
trasnochar la vida.

Necesito desayunar espontaneas acciones.

Necesito chutes de imprevistos,
colocones de vacíos.


Tendré que darle la razón al maestro
que una vez menciono;
que al fin y al cabo, el odio,
no es más que un amor mal llevado.
Como mis días.

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