lunes, 10 de febrero de 2014

La niña

Lunes a la tarde, hora de salida de las escuelas, para variar en Iruñea lluvias, paraguas luchando contra el viento, pisadas sorteando charcos, manos rojas buscando resguardo, prisas y más prisas. 
Una mujer detenida en medio de la acera me sorprende, ajusta su bufanda, su paz desafía el ritmo de la calle. De pronto me fijo, no está sola, mira hacia un parque vacío donde esta tarde solo corretea una niña, tal vez asombrada de no encontrar compañía. La mujer no puede evitar sonreír mientras le pregunta; "¿nos vamos?" La niña, enseguida responde; "¡espera!", se mira las botas y se apresura, coge impulso, salta, con todas sus fuerzas ríe y brinca de charco en charco hacia ella. 
Puede que nunca me creeríais si os digo que me emocione de pura envidia. Diez segundos me bastaron para dejar caer mi capucha, hoy no sería el día que eludiese sentir el tacto de la vida.
¿Cuantas veces dejamos de explorar los momentos, temiendo el resfriado o "que se estropee la ropa" o hacernos daño...? ¿Por qué privarnos de las fuentes de libertad, de aprendizaje, y también de diversión? Siente el viento en la cara, la lluvia en el pelo... A veces la vida solo nos merece por aquellos momentos en que nos reconciliamos con nosotras mismas dejando estar a la niña que seguimos siendo.

domingo, 9 de febrero de 2014

Una verdad incómoda

En 1953, Alice Stewart epidemióloga británica, comenzó un estudio pionero sobre los efectos de los rayos X en la infancia. Trabajó en ello desde 1953 hasta 1956, año en el que demostró cómo incluso una dosis diminuta de radiación en mujeres embarazadas podría duplicar la tasa de cáncer por radiación (leucemia) en el feto. Hay que recordar que en esa época, los rayos X era el "juguete" preferido de médicos y radiólogos, y que por aquel entonces el desarrollo de armamento nuclear estaba en plena ebullición.
Sus resultados fueron negados, declarado como errores, fue desacreditada y objeto de ataques durante décadas. 

Sus conclusiones sobre el daño fetal causado por la exposición a radiación en las mujeres embarazadas fueron finalmente aceptados en todo el mundo casi 25 años después de haberlo demostrado.

Ella fue un molesto incordio para la industria nuclear, los gobiernos y científicos que la amparan, al revelar al mundo el daño que causan las radiaciones al organismo humano incluido a bajo nivel. Fue una de las primeras en alertarnos.

Ella solía decir:
"Truth is the daughter of time"
"La verdad es la hija del tiempo"

jueves, 6 de febrero de 2014

¿Estoy decidida a luchar por lo que deseo, 
o seguiré invocando a las dudas 
para frenar el miedo que me provoca 
lanzarme a esta aventura?
Hay momentos
en que se compinchan 
las excusas y las dudas, 
y no hay Dios que crea 
en tanta desdicha junta. 
El resto de tiempo 
intento evitar tal contienda, 
pero las ganas también aprietan, 
y no quiero perderlas. 
Y ya ni modo, 
toca tomar conciencia; 
estoy en guerra. 
Solo me inquieta 
pensar que tal vez 
si hoy no me atrevo, 
si hoy se me paralizan 
las ganas por el miedo 
y no lucho por mi sueño, 
tal vez mañana 
las luces se apaguen 
y no encuentre manera 
de darme la vuelta. 
Estoy en guerra 
pero el desenlace 
ya lo siento cerca.

miércoles, 5 de febrero de 2014

[Recuerdos]

Puede que pase de ellos
el resto del año,
pero en estas fechas,
solo me queda
rendir cuentas.

El subconsciente
ya se prepara,
ya comienza a
avivar momentos,
las coincidencias
se ponen en marcha
y a mí solo me queda
resistir y olvidar
toda señal,
o dejarme llevar
rememorando
lo que hoy ya no es
ni está.

Y pasara marzo
y llegara abril
una vez más.

martes, 4 de febrero de 2014

Al final de este cuento que inventamos de la nada, 
la coletilla se esconde, nada acaba. 
Parece de mentira aquel final. 
Nos quedamos como en stand by, 
cada una aterrada al intuir 
que representaba el argumento central. 
Fue para mí muy bella aquella improvisación.
No me arrepiento, no me da pena, 
ahora es el cuento que introduce otras novelas. 
Podemos sonreírnos, no nos cortemos; 
encontramos la felicidad, 
la encontramos cada cual por su cuenta. 
Es tan real y tan sincero esto que ahora tenemos, 
que tal vez lo nuestro, por resumirlo en el tiempo, 
fue aquel prólogo que nos dedicamos sin saberlo.