jueves, 6 de febrero de 2014

¿Estoy decidida a luchar por lo que deseo, 
o seguiré invocando a las dudas 
para frenar el miedo que me provoca 
lanzarme a esta aventura?
Hay momentos
en que se compinchan 
las excusas y las dudas, 
y no hay Dios que crea 
en tanta desdicha junta. 
El resto de tiempo 
intento evitar tal contienda, 
pero las ganas también aprietan, 
y no quiero perderlas. 
Y ya ni modo, 
toca tomar conciencia; 
estoy en guerra. 
Solo me inquieta 
pensar que tal vez 
si hoy no me atrevo, 
si hoy se me paralizan 
las ganas por el miedo 
y no lucho por mi sueño, 
tal vez mañana 
las luces se apaguen 
y no encuentre manera 
de darme la vuelta. 
Estoy en guerra 
pero el desenlace 
ya lo siento cerca.

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