martes, 1 de abril de 2014

Apostando por lo verdadero

Siento un aleteo por dentro
que me incita al movimiento,
tengo como en la fragua
una intención muriéndose
por encontrar su momento.
Quema, quema, coge temperatura,
se va construyendo en presencia.


Me estoy jugando todas las brasas
a un único fuego, el verdadero,
el fuego del deseo, de lo interno.


Llegado el momento en que 
todo se descubre,
son mis manos las que se lanzan 
y el baile comienza.

Dicen que las manos
son la prolongación del corazón,
y esto debe de ser cierto,
porque las mías buscan fundirse
cuando mi corazón 
arde.

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