martes, 18 de marzo de 2014

Corazón terrestre

Extendemos los brazos al aire como signo de libertad,
alzamos la cabeza hacia el cielo hacia la inmensidad.
Libertad es extenderse, es sentirse pequeño y grande a la vez.
Lo que hay dentro nos amplia, lo que hay fuera nos deshiela,

y en este infinito nos dejamos ser.

Un día extendí los brazos sin saberlo,
ni el viento me asustaba, 

ni el precipicio a mi espalda,
fue bonito, 
fue inocencia.
Ahora vivo creando el presente 
desde mi corazón de tierra,
sintiendo el viento en la cara,
proyectando el horizonte delante,
y con las ganas en los pies.

Solo quien supo alzarse en el aire con la certeza de volar
y caer en el vacío de lo intrínseco,
quien perdió el rumbo y volvió a empezar,
valora el contacto con la tierra,
sentarse en los suelos de las calles, de los caminos,
y volver a tomar el trayecto con desvíos elegidos.

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