sábado, 12 de abril de 2014

Se encendían en sus hojas los últimos rayos de luz que dan cobijo al día,
las hojas reflejan su color animal, y un hechizo ilumina el momento.
Cautivada en su morada, 
hasta la mosca se deja fotografiar 
de cerca, a tientas,
mientras, el viento mece la rama,
de un lado a otro. 
No aparenta sentir peligro o miedo, 
bajo el fulgor candente 
coquetea entre espasmos placenteros.

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