miércoles, 7 de mayo de 2014

Somos seres perdidos en un juego de espejos

¿Es difícil de explicar o
soy yo que no termino
de confesar, ni ante mí,
que mi silueta en su noche
se reconoció de vuelta?

Somos seres perdidos
en un juego de espejos.
En cada encuentro
los inconscientes saben comunicarse
antes de necesitar palabras
que despisten la evidencia.
Al instante nos vemos y
llegamos a rehuirnos o
atraernos por nuestros reflejos.

Algo nos mueve y remueve
bien para alejarnos o conectarnos.
Entendemos y amamos
a partir de una misma.
Si la atracción se da
las conexiones saltan,
los obstáculos tangibles
pasan a declarar su insignificancia
frente al gusto por buscarse
y la alegría de tenerse como respuesta.
Cuando sucede a la inversa

y rehuimos el encuentro,
son las miradas temerosas
las que no soportan contemplar 

aquello para lo que no están preparadas,
el reflejo de esa luz rota.

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