lunes, 13 de octubre de 2014

Abriendo la ventana

Siento una caricia en la piel,
un roce alimentándome el sentir,
al otro lado el mundo en pequeño,
me relajo,
hoy igual puedo dormir.
En la calle el fresco sugiere compañía,
un nuevo abrazo puede hacerse eterno
¿quién no lo creyó?

El sentir juega con alias extraños,
¡guarde silencio la lógica!
ahora no la aguanto.
Se deshace la sensatez en todas partes,
¿quién no defendió un secreto que nunca busco?
¿quién no tuvo un sueño como coartada?

Respiro en esta noche que aísla las dudas,
aquí toda ausencia se viste estrellá,
y la luna se engalana de protectora,
¿quién no creyó en cuentos de hadas?
¿quién no tuvo que desaprender fantasmadas?

Abre la ventana vida,
pasa y revolotea,
y si el viento se cuela
no te cortes, que se lleve todas las lógicas razonadas,
todas las despedidas que hacen nostalgia,
aquel adiós que no se olvida.
Que vuelque a su paso promesas ligeras,
esta noche el fresco será mi respiro.
Abre la ventana y si se enfría algo
que sea la culpa de sentirme mejor.
Si el pasado se borra, no importa,
tengo una copia en el banco
acumulando tasas de interés.
¿Quién no escribió en sabanas rotas
esas ganas por volverlo a vivir?

Tiene mérito quien permanece
cuando se acaba el baile,
cuando toca pringar, y recoger,

mientras continua el efecto 
del zapateo 
antes de sombrear recuerdos,
y con suerte, después.

Quiero el baile de cada día,
los paseos a la noche por calles vacías,
la tierra labrada cuando es para dar vida,
la encina fuerte que busca la lluvia de medio día,
y el romero cuando florece en pleno enero.
¿Quién no querría sentirse primavera
a pesar de las inclemencias?


(11/10/2014)



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