miércoles, 12 de noviembre de 2014

Entre cantares y lluvia

Han surgido efecto los cantares al viento,
esta noche Málaga dormía y amanecía en lluvia.
Necesitaba esa lluvia, ese frescor,
la fuerza del clima frente a lo humano,
aunque solo fuese un momento, dos minutos,
cuatro instantes que mi mente captase
para limpiar las heridas antes
de que resequen y se estropeen.
Necesitaba aprovechar el momento
para acurrucarme en mantas,
para viciarme de mi propia temperatura
y tal vez mutar de época,
como las estaciones.

martes, 11 de noviembre de 2014

Sebastián

Sebastián (o al menos así le llamaré aquí), es un entrañable señor de unos bien conservados sesenta y pico años. Desde que se jubilo pasa largas temporadas en un recogido pueblo del norte de la península ibérica, allí le conocí. Es una de esas personas con las que conversar resulta muy sencillo, con un sentido del humor tan arrollador como coherente, era una alegría verle por las mañanas. Recuerdo una de esas mañanas que trascurrían hablando de temas mundanos, la conversación de recetas de cocina invito a que me contara una pequeña anécdota en primera persona, que hoy trataré de transcribir aquí, sin duda, no con tanta simpatía como él cuenta su vida.
Un día, como otro cualquiera, estaba comprando en un supermercado, una vecina del pueblo se acerca y me pregunta si mi esposa está bien, me dice que últimamente se ha fijado y me ve mucho a mi haciendo la compra para casa.
Agradecido por la repentina muestra de interés, y sin dejar de estar extrañado por esta observación, pues aunque mi mujer y yo nos repartimos las tareas, suelo ser quien se encarga de la compra, como también de la cocina, en fin, le di las gracias por el interés, “sí está muy bien, ¿y tú marido?” No pude evitar preguntarle. Bien sabíamos ambos que estaría en el bar echando la partida como cada mañana, como cada día y hora del día, mientras ella se ocupaba de todo. No fue necesario decirnos nada más. Ambos callaron la vergüenza, la misma que sin saberlo compartían
                                                                                                                - Sebastián

domingo, 9 de noviembre de 2014

Risas, risas liberadas
de camino a casa,
marcha por momentos,
en comparsa,
las risas, las sinceras carcajadas
precisan compañía más que causas.
Rara vez solas, 

fiel a su palabra. 


Incontrolables 
por el puro placer, 
por pura provocación 
de su existencia.
Ellas, las risas,
las que entienden de vida
las que la crean.