miércoles, 12 de noviembre de 2014

Entre cantares y lluvia

Han surgido efecto los cantares al viento,
esta noche Málaga dormía y amanecía en lluvia.
Necesitaba esa lluvia, ese frescor,
la fuerza del clima frente a lo humano,
aunque solo fuese un momento, dos minutos,
cuatro instantes que mi mente captase
para limpiar las heridas antes
de que resequen y se estropeen.
Necesitaba aprovechar el momento
para acurrucarme en mantas,
para viciarme de mi propia temperatura
y tal vez mutar de época,
como las estaciones.



Me mataban las ganas
de sentir el peso de mi vida
con cada capa que me cubría,
de sentir la energía
que soy capaz de producir
con escasa luz solar.
Resulta difícil de explicar,
hoy Málaga me ha gritado
que también puede ser mi casa,
que las calles me esperan
para que salga sin miedo a empaparme,
que no pasaré frió.
Necesitaba sentirme más mía
con este contraste, 

con los cambios.
Es una apuesta segura clamar a la lluvia,
si se pasa con el agua y toca naufragar,
estoy cerca, solo espero
desembocar al mar.


 (11/11/2014)


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