sábado, 7 de febrero de 2015

Revolución de Febrero

No resistí,
la añoranza venía preparando su revolución
y el asedio no duro ni dos copos de nieve después.
No estar fue metralla que agujerea deseos
de aquellos de cuentos de hadas y fantasía.

Tengo que decirlo, lo admito,
echo de menos las noches de tormenta,
las gotas cuando me encuentran,
el olor a frescura al pisar la calle,
los colores oscuros
y las prisas sobre la baldosa traicionera.

Echo de menos el sonido de la lluvia
cuando se pone coqueta,
el agua cuando nadie la canaliza,
cuando se libera día tras día.

Echo de menos las goteras por sorpresa,
los charcos en la acera
el frío con ganas de compañía.
Y sobre todo,
los días que nieva con todas sus fuerzas
para parar el mundo y resaltar tus tonos.

En lo efímero de la vida
me atrevo a trazar con permanente
lo rincones que me conectan,
y al final del viaje
el mapa que conforme
tendrá dibujada una ventana
en tu repisa

Iruñea.


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