domingo, 21 de junio de 2015

¿Qué misterios
esconden
sus caricias?
¿Qué mundo
imaginan
sus ojos
cuando
se cierran?
 

Confieso
que me quedo
sin pasado
cuando llega,
se me ronca
hasta la voz
por lo poco
que aún tengo
de inocencia.

Intuyo que lo nota,
conoce este juego,
lo sabemos,
no dan
lugar a dudas
las indirectas
que se acumulan.

Optamos 

por mantener 
la partida,
jugando 

sin palabras,
tentando 

las miradas,
forzando
algún gesto
según desbordan

las ganas.  

Tengo 
la sensación
de estar 
a dos sonrisas 
suyas
de saltarme 
todas las normas
no prescritas.

Esta 
ya despierto
el verano,
y si soy sincera,
con él
han llegado
un poco traviesas
las hojas de mayo.

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